11 marzo 2008

Carta a un Okupa


Mateo 22:1-14

Querido okupa,

Es conocido vuestro movimiento de haceros con lugares vacíos para llenarlos de convivencia. También sois algunas casas las que disfrutáis de la buena apreciación del barrio por vuestra labor social, aunque no estáis exentos de ser mal vistos. Son muchas las cosas con las que podríamos identificarnos cristianos y okupas, aunque os parezca mentira.

Pero os quería contar algo que hace tiempo me hizo pensar en vosotros...

Se trata de una parábola que Jesús explicó a los religiosos de su tiempo. Les habló de una boda, a la que habían unos invitados, pero ellos, escusándose unos de un modo, otros de otro, no fueron a la boda...

El novio mandó invitar a la gente de las calles, sin distinción... El lugar del convite se fue llenando poco a poco, y por último, dado que había lugar aún, mandó invitar a aquellos a los que ninguna pareja invitaría a su boda, a los que tenían por hogar las calles.

Este relato me hizo pensar en vosotros, pues pensé que os sentiríais identificados con esta história. Vosotros okupais casas que están vacías y desaprovechadas, producto del comercio y beneficio de unos ricos que miran las paredes y los techos, no como un derecho del ser humano, sino un modo de hacerse más ricos. Es con este fin que mantienen sus viviendas vacías durante largos años, mientras otros pasan frío en las calles.

Jesús, se identifica con esto, pues Él invitó a los judíos para que viviesen con Él, pero como muchos de ellos no quisieron ir, el ofrecimiento se abre a todo el mundo. Lo mismo pasa hoy, en las propias iglesias se ponen excusas para acudir a esa gran cita, y Él ofrece el convite por las calles.

El convite es la vida eterna, no sólo eterna desde la perpectiva del tiempo, sino desde también la perspectiva de la calidad. Jesús dijo: "quien me ha conocido a mi, ha conocido al Padre" (Juan 14:6-7)

La calidad de esa Vida, es la calidad de la Vida de Jesús. Este es el ofrecimiento que te hace hoy a tí, que estés con Él para toda la eternidad en su Vivienda Eterna (Juan 14:2).

Pero hay algo más que debes saber... Tal como se relata en la parábola de las bodas, el novio encuentra a uno que no está vestido para la ocasión. ¿Qué quiere decir esto? ¿Es Jesús un rico que exige aún a los pobres vestir como si fueran ricos?

¡No, de ninguna manera! Lo que Jesús trata de decir, es que para estar con Él eternamente, debido a que la eternidad no se trata principalmente de un tiempo indeterminado, sino de una calidad infinita, hemos de estar revestidos de tal calidad.

¿Cómo se hace esto? Aquí está el ofrecimiento, pues el vestido nos es dado por Jesús mismo. No tendríamos forma de hacerlo por nosotros mismos, no hay código moral que seamos capaces de cumplir que cumpla con estas expectativas, nuestras expectativas son más bien torcidas y egoístas. No hemos de mirar solamente las injusticias sociales que en el día de hoy se cometen para darnos cuenta, hemos de mirar nuestro propio corazón para verlo.

Allí es donde interviene Dios, que por Jesucristo, nos ofrece una nueva vida espiritual que está fundada en lo que el propio Jesús ha conseguido, y que nosotros recibimos gratuitamente por fe. Por eso vino Jesucristo, para eso murió y por eso resucitó. Este es el Evangelio de Dios, lo tienes en la Biblia, puedes averiguar...

No te asombres de que te haya dicho: "Os es necesario nacer de nuevo."
Juan 3:7

1 comentarios:

Carlos Sanchez dijo...

Saludos y abrazos desde Chile.
Me he topado con su blog y no me queda mas que felicitarlos.
Me quede leyendo la carta al okupa, muy profunda.
Aca en Chile, especificamente en Valparaiso donde vivo, hay una casa okupa por donde trabajo. Siempre me ha intrigado.
A ver si se dan una vuelta por mi blog.
vencontupresencia.blogspot.com
Un abrazo en Cristo.

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